22 feb. 2011

La caja de Pandora


Lo hice sin querer, la curiosidad pudo conmigo. La abrí. Todo desapareció, absolutamente todo. La esperanza se fue la última, ni se dignó a decirme adiós.
Busqué, pero no encontré nada. Recorrí todos los bosques, los pequeños, los profundos, los que no tenían salida... Pequeñas flores intentaban recordar, grandes árboles olvidaban. Me sumergí en inmensos lagos, los ríos me daban falsas indicaciones, en los océanos tampoco se encontraban.
Busqué desde la mas blanca y esponjosa nube hasta la mas gris y áspera. Fui siguiendo la pista con el viento acompañándome los días mas difíciles.
Pequeños destellos de luz rozaban mi cuerpo, era una sensación agradable al igual que el tacto de la lluvia.
No encontré nada, no encontré la tristeza, ni la alegría, ni el odio y mucho menos la esperanza. Aprendí que no se puede vivir sin sentir nada.
Volví a mi hogar. Abrí esa caja por ultima vez, estaba agotada. Miré esperando encontrar la caja vacía y cual fue mi sorpresa al ver todos los sentimientos plácidamente dormidos.
Antes de cerrarla para siempre eché un último vistazo, sentí la esperanza cerca de mi. Pude oír que me decía “Nunca me pierdas de vista jamás, por favor. Te prometo que no me escaparé otra vez”.
Tras decir esas palabras, cerré la caja y me sumí en un profundo sueño. “Dormiré para siempre” me dije antes de cerrar los ojos para no abrirlos nunca. 

16 feb. 2011

Recuerda, no es tan difícil

Entonces eran otros tiempos, tiempos en los que la tecnología no se habia apoderado aún de los niños, ellos ya no saben lo que es jugar con un balón, no saben jugar a la comba. Ahora se pasan todo el día encerrados en sus casa mientra una maquinita se apodera de su juventud. Ellos ya no van a jugar a los parques, los columpios se quedan solitarios, el tobogán vacío. Recuerdo esos días de primavera no hará mucho cuando salíamos a descubrir nuevos lugares donde construirnos un lugar secreto, donde contraseñas y puertas con candado imaginario desempeñaban un papel muy importante.

7 feb. 2011

Pour l'amour que j'ai perdu

 Recuerdo esos pasados días de octubre. Días de risas, de llantos, días normales, días enteros.
Cuando me hablabas, cálidas palabras salían de tus tiernos labios, te miraba fijamente a los ojos, nunca quise acordarme de que color eran. Y tu me preguntabas porque, y yo te decía que así podría volver a mirarlos una y otra vez sin cansarme. No son de un color especial. No, no lo eran. Solo recuerdo que me decías que había muchos otros ojos de ese mismo color, pero yo no decía nada. Tan solo curioseaba, luego mis parpados caían hasta esconder mi mirada. Sabía que si no  hubiera vuelto a mirarte, habría olvidado de que color eran tus preciosos ojos.

Para Venus :)

Pienso que escribir cuando escucho la canción que tanto nos gusta, la que nos hace reírnos como las locas que somos porque sabemos que sin nuestras locuras no seria lo mismo. Sin esas locuras nuestra amistad se hubiera vuelto sosa y aburrida (como cierta persona a la que las dos conocemos muy bien, si esa...) son esos descabellados planes, los castillos encantados, los fantasmas, los zombis, las noches de miedos, las vueltas a casa solas con esa tremenda oscuridad, las desmesuradas risas incontenibles en los momentos mas serios. Todo eso y mucho mas hace que te considere como a una hermana.